Arrogancia, ocio y saturacion

El arrogante no ruega, al ocioso todo le aburre y al saciado todo le satura. Tres grandes males que se aprecian en cualquier ámbito de una sociedad consumista: arrogancia, ociosidad y saturación.

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La persona arrogante, no pregunta, se apropia directamente de lo que desea. Pedir favores ya no está de moda, impera exigir. Reconocer que necesito ayuda está obsoleto porque según los patrones actuales da sensación de debilidad: ¡qué pena! Niños que no levantan medio metro del suelo, pero ya saben imponer: “¡quiero esto, ahora!”. Atrás quedó el “por favor” y las “gracias”. La arrogancia no disminuye con el paso de los años.
Cuidado con los arrogantes. Parten de una posición exagerada por ellos mismos y nos reclaman algo que en realidad no les pertenece.

El ocioso, segundo gran problema. Muchos de los que se casaron en la primera mitad del siglo XX no tuvieron luna de miel. Se casaban un día como hoy y mañana a “currar”, “a sacar a la familia adelante”. Cualquiera se despistaba, llevaban trabajando desde que eran niños, conocían las labores duras del campo… ¿Ocio? Esa palabra no existía. Se trabajaba de lunes a domingo. El ocio, en su justa medida, nos enriquece, nos da descanso, pero cuando se hace del mismo el centro de nuestra existencia, nos empobrece porque no hemos nacido solo para ir al cine, ver series, jugar a la play, o viajar… Cada uno tenemos algo grande e importante que aportar en medio de una rutina diaria llamada trabajo. Una vida ociosa es superficial, está vacía de lo que de verdad importa, nos aleja de nuestro propósito principal.

La saturación. Tercer “problemón”. De estar saciados a estar saturados hay solo unos pasos. Tengo hambre, luego como. Bien. Tengo hambre, como y sigo comiendo aunque no tenga hambre: mal. Cuando la comida no sacia, una de dos, o no comemos lo suficiente o estamos hartos de otras cosas que no son alimentos. Los excesos saturan, y la saturación nos apaga. Quítate el café de la mañana y verás cuánto lo echas de menos. No haces otra cosa que pensar, me tengo que tomar un café. Tómate tres seguidos cada día y acabarás aborreciéndolos. El tema da para largo, pero no quiero saturar.

Arrogancia, ociosidad y saturación: tres problemas que todos enfrentamos.

El problema del matrimonio infantil

prison-162885_960_720El matrimonio infantil sigue siendo un gran problema en todo el mundo. Especialmente en África Occidental y Central,  y en Asia Meridional, según datos de la ONG Plan International. Cada dos segundos una niña es obligada a casarse. Si esta tendencia continúa, se espera que para el año 2020, más de 140 millones de niñas se vean afectadas.

En España, el 23 de julio de 2015 entró en vigor la Ley de Jurisdicción Voluntaria. A partir de la misma, se eleva el mínimo de edad para poder casarse a los 16 años; además, como informa El País, elimina la posibilidad de que un juez autorice a hacerlo a aquellos que hayan cumplido los 14 años, como permitía la anterior versión.

Aunque en nuestro país la tendencia va en descenso, desgraciadamente, desde 1975, se han casado 28.690 niños y niñas, según los datos del Instituto Nacional de Estadística. El mayor número se registró en 1979, con 2.837 uniones de este tipo (2.763 eran niñas). Sin embargo, en los últimos 14 años, solo 365 menores de 16 años se han casado. Con la actual ley, nuestro país se equipara a Europa.

madrid_calle_de_moratin_001Uno de nuestros principales literatos del siglo XVIII, Leandro Fernández de Moratín, ya abordó este problema en su obra teatral El sí de las niñas. En ella critica los casamientos por conveniencia: el dinero no es motivo suficiente para contraer matrimonio. Además, cuestiona los matrimonios desiguales entre una mujer joven y un hombre tan mayor. Por último, el autor se opone al abuso de autoridad que ejercen los padres sobre sus hijos. La finalidad de Moratín es instruir al espectador y recordar la importancia del uso de la razón incluso en el amor.  Todo esto ha contribuido a que El sí de las niñas sea una obra relevante aun en nuestros días. La valiente controversia que Moratín planteó al público de su época parece hoy menos importante en Europa; sin embargo, como vemos, todavía existen muchos lugares y culturas en el mundo en donde este autor ilustrado sería visto como irreverente y desafiante.

No es fácil legislar. Hasta hace bien poco, nuestra  ley española permitía a un menor con 13 años tener relaciones sexuales. En la actualidad, tras una reforma del Código Penal, se eleva la edad mínima de los 13 hasta los 16 años. Nuestro país tenía el límite más bajo de la Unión Europea.

25528__155_m_1.jpgEl matrimonio infantil es una clara violación de los derechos humanos aunque se permita en diversas regiones del mundo, especialmente en las más desfavorecidas. En el plano mundial, en los países en desarrollo (sin incluir a China), alrededor de una de cada tres mujeres jóvenes (aproximadamente 70 millones) entre 20 y 24 años de edad contrajo matrimonio antes de cumplir 18 años.

La multiculturalidad  que se da en Europa conlleva mucho trabajo a la hora de regular las costumbres étnicas y religiosas que vienen de fuera. Éstas son comunes para los extranjeros en sus países de origen pero no así en el nuestro. Recientemente leía que el Gobierno alemán propone multar a los imanes que casen a menores. Las tradiciones pesan mucho, quizás demasiado cuando se mezclan con creencias religiosas. La dignidad y la libertad de la persona debería ser lo primero, cuanto más si encima hablamos de menores.

 

Padres brillantes

29 de abril, @Fran_SanchezG

bread-1345077_1280Érase una vez un mundo en donde el pan tenía gran valor. Y tanto era así que cada vez que una madre daba a luz, se decía que el recién nacido traía un pan debajo del brazo. Esto era símbolo de felicidad y prosperidad. El mundo se enriquecía así con la llegada de una nueva vida que sumaría a la familia porque el legado se podría pasar a la siguiente generación.

Los padres actuales nos hemos olvidado del valor del pan. Y lo que es peor, algunos han olvidado la importancia de pasar el legado. Solemos decir que el niño no sólo no trae el pan sino que tampoco el manual de instrucciones. ¡Qué difícil es ser madre o padre en la actualidad!

Tuve la oportunidad (y el gusto) de escuchar a José Antonio Luengo en una conferencia en Madrid. De todo lo que dijo aprendí mucho, pero recojo aquí solo algunas ideas que me hicieron reflexionar sobre el papel de la familia en la educación actual:

1) Estamos perdiendo la comunicación: los padres no somos mala gente, pero compramosliving-on-the-edge-844873_640 a nuestros hijos poniéndoles apartamentos en nuestra casa. Caminamos hacia un escenario en donde el mundo capital quiere organizar completamente nuestras vidas.
2) Los niños y los adolescentes pierden ante economías potentes que premian el negocio como elemento básico. Tanto tienes, tanto vales. ¿Hacia dónde vamos? ¿Debe ser la economía el principal motor de la educación?
3) Vivimos acomodados en apartamentos rodeados de tecnología: parece que la supuesta calidad de vida no lo es tanto. Si miramos objetivamente el consumo de ansiolíticos de aquí a 15 años atrás, vemos que se ha quintuplicado. En el “tercer mundo” la mitad de las personas no pueden comer; y en “el primer mundo” la mitad de las personas no pueden dormir. En la actualidad tenemos las mayores cifras en obesidad y sobrepeso infantil.
4) El problema actual de la falta de respeto como elemento básico y crucial en las relaciones sociales.

road-sign-663360_640¿Qué podemos hacer? ¿Hay solución? Luengo propone utilizar el centro educativo como motor de cambio. En este sentido:

1) Las escuelas deben convertirse en entornos en donde los padres tengan más protagonismo. ¿Quién conoce mejor a los hijos que los propios progenitores?
2) El alumnado debe ser el verdadero protagonista en el centro educativo. Esto implica que, en ocasiones, sean ellos los propios agentes del cambio, es decir, aquellos que también comunican y educan a sus compañeros de estudio.

¿Eres residente o nativo digital?

23- abril -2016 @Fran_SanchezG

¿Eres residente o nativo digital? 

978-84-9098-978-4Ángel-Pablo Avilés (@_Angelucho_) y Kepa Paul Larrañaga han escrito ¡Atención papás y mamás! Recomiendo la lectura de este práctico manual a todas las familias que quieran saber cómo enfrentar los nuevos retos que nos plantea el uso de la tecnología.

Hoy en día no entendemos el espacio como se entendía hace 50 años. Gracias a internet el niño cobra un protagonismo que antes no tenía. Por ejemplo, ¿quién no ha colgado en la Red alguna foto de las vacaciones, o un día especial en familia? Afirma Kepa que “el espacio privado de la infancia se está convirtiendo en un espacio abierto y público”. Un buen ejemplo de esto es el canal de youtube Verdeliss. Si lo visitas, podrás comprobar que esta familia numerosa va contando su día a día en esta plataforma online. En el momento en que escribo este artículo ya tienen mas de 500.000 seguidores.

Por el contrario, otros progenitores deciden no subir imágenes de la familia, especialmente de los elementary-school-1332472_960_720menores, a la Red. Parece claro que los tiempos han cambiado. No hace tanto, el espacio de los niños era privado y cerrado. Dejábamos a nuestro hijo en la escuela y nos enterábamos de lo que había hecho bien porque nos lo contaba la maestra o el mismo niño. Pero hoy, están las redes sociales. A través de ellas podemos saber que ya han llegado al destino de la excursión, cómo han ido las actividades que han realizado a través de las imágenes de facebook o twitter y hasta qué han aprendido y quién ha sido el monitor que les ha estado hablando.

Kepa nos pregunta ¿Cómo es nuestro espacio doméstico? ¿Es un espacio que integra las TIC? ¿Hasta que punto es correcto decir que esta generación es la generación de las TIC, o de internet? ¿Fueron, entonces, nuestros abuelos la generación de la electricidad? Los procesos tecnológicos han ocurrido a lo largo de toda la historia, pero esto no quiere decir que los mismos nos definan. En definitiva, los niños y los adolescentes no son niños TIC sino niños y adolescentes del siglo XXI.

¿Cómo nos sentimos los adultos frente a internet? ¿Sentimos que somos residentes o nativos digitales? Los niños son habitantes de un ciberespacio en el que crecen y se desarrollan sin distinguir las dos realidades que separamos los adultos: la física y la virtual.

INTIMIDAD, FRUSTRACIÓN Y ADICCIÓN: CLAVES.

Diapositiva121 ABRIL @Fran_SanchezG

Beatriz Lara es psiquiatra infantil y coordinadora de la Unidad de Salud Mental en el Hospital Nuestra Señora del Prado en Talavera de la Reina. Tuve la oportunidad de escucharla en unas conferencias en Madrid. Estos son los tres temas que más me llamaron la atención:

Respecto al primero, INTIMIDAD, resumo aquí algunas claves que ofreció:

1)      Los menores tienen que aprender en casa lo que es suyo y lo que no. ¿Qué es aquello que se desea compartir y lo que no? ¿Cuáles son los límites?

2)      Los padres somos responsables de enseñar a nuestros hijos qué es la intimidad y cómo se vive.

3)      Si no capacitamos a nuestros hijos para desenvolverse correctamente en el mundo físico,  ¿cómo lo harán bien en el virtual? Antes de la tecnología también había que enseñar intimidad.

En cuanto al tema de LA FRUSTRACIÓN, la doctora explicó que lo nuevo siempre trae girl-310476_960_720.pngincertidumbre. Los padres parecemos apremiados, Queremos o buscamos respuestas inmediatas, pero la educación es un proceso que choca contra la exigencia contemporánea de la rapidez: apretar una tecla y que esté listo. Además, nos encontramos con el problema de que muchos de nosotros somos inmigrantes digitales. Nos cuesta conectar con los gustos o intereses de nuestros hijos. ¿Sabemos trabajar en red? Normalmente, usamos las TIC como un reservorio de la información, no solemos manejar bien la multitarea, ellos sí. ¿Puede ser el juego un instrumento clave para conectar con ellos? Sí.

Los padres decidimos sobre la vida de nuestros hijos. Debemos dialogar, sí; sin embargo, no todo se puede dialogar. Desde casa, debemos enseñar lo importante que es canalizar y controlar la frustración. Esta juega un papel muy importante en el proceso educativo del niño. Es necesaria.

Por último, se abordó el tema de LA ADICCIÓN a la tecnología. Estas son algunas de las preguntas que Beatriz Lara formuló y respondió: ¿a qué debemos estar atentos los padres? Básicamente a cómo usa nuestro hijo la tecnología. ¿Hace uso de ella cuando está solo, siempre de manera aislada? ¿O también conectado con sus amigos? ¿Cuál es el fin de su uso? ¿Para qué?¿Para chatear, pasarse un nivel en un juego? ¿Los juegos en los que participa son juegos de vida o de muerte? ¿Fomentan la creatividad?  ¿Cómo le va fuera de casa? ¿Dónde anda? ¿Tiene actividades de ocio no dirigidas?

speech-1027857_960_720¿Y dentro de casa? ¿Cómo nos va?  ¿Podemos vivir sin tecnología? Busquemos el diálogo. Hablemos, no usemos la cena para regañar. Este tiempo debe ser un momento de relax. Cuidado con dejarnos llevar por el estrés acumulado a lo largo del día. Nuestro reto es hacer lo que les pedimos a ellos que hagan. Así, pues,  la cena es sagrada, no es el momento de abordar los problemas. Es mucho mejor hablar de nuestras cosas, narremos algunas de las vivencias del día, contemos nuestras historias.

Si dejamos que los móviles o tablets interfieran en este tiempo de diálogo estaremos perdiendo al menos una oportunidad diaria para fomentar el diálogo y conocernos mejor.

El problema a de la adición a las nuevas tecnologías es que son una adicción sin sustancia. ¿Cuántas veces miramos el móvil? ¿Cuál es la separación entre el mundo real y el físico? ¿Hasta dónde llega el ciberespacio?

Una clave es limitar el tiempo de uso de las nuevas tecnologías. Un ejercicio es queno-987086__180 prueben a dejar el móvil a los padres. Veremos cuánto les cuesta desprenderse del mismo.

Por otra parte, todavía no hay un adicto tipo. Por eso, nos puede alertar el tiempo de uso que se hace de las tecnologías. Es absurdo pedirle a un menor que se regule su tiempo de uso. El menor no puede definir un tiempo de juego. Sería como decirle a un recién nacido que se preparara el biberón.

Parte de nuestra labor como padres es entrenarles para que estén tiempos sin jugar o sin estar conectados.

¿Son buenas o malas las nuevas tecnologías?

Las nuevas tecnologías no son buenas ni malas. Las nuevas tecnologías son un instrumento en manos del ser humano. Estas pueden ser utilizadas bien o mal para hacer algo bueno o hacer algo malo.

  • Un buen uso: leí en la prensa como una niña de dos años salvó a su madre a través de Siri, la operadora digital de Apple. La madre sufría de desmayos repentinos y enseñó a la niña pequeña como debía actuar en caso de que ella cayera desplomada al suelo. La niña aprendió con solo dos años, pulso el botón del móvil y le dijo a Siri que llamara a urgencias. Hay testimonios de cómo la geolocalización de los móviles ha salvado a más de un montañero.
  • Un mal uso: por desgracia, también tenemos casos en los que un mal uso de las redes sociales, por ejemplo, ha provocado el suicidio inesperado de personas jóvenes. 

W. Paul Young, “La cabaña”, Madrid, Espasa Calpe, 2009 (4ª edición)

“DE LA CABAÑA A JUAN JOSÉ CORTÉS”

Fran Sánchez

La ficción, según Vargas Llosa, es un acto de rebeldía contra la vida real y, en segundo, un desagravio a quienes desasosiega el vivir en la prisión de un único destino. Así, la ficción transforma la realidad para contarla”.

La cabaña narra cómo la tragedia humana tiene límites. Mack, el protagonista, los desconoce. Fruto del dolor que experimenta, se cuestiona por qué Dios no  ha evitado su sufrimiento. O, dicho de otra forma, ¿qué gana Dios viéndonos sufrir?

W. Paul Young asegura que la novela nace gracias a una tragedia familiar y real. A través de Mack, Young nos desafía a romper con la imagen tradicional que tenemos de las tres personas de Dios (Padre, Hijo y Espíritu).

José de Segovia destaca la capacidad del autor para desarmar nuestros prejuicios acerca de Dios. Mack habla con Papá (una mujer negra), Sarayu (el Espíritu Santo) y Jesús el Hijo (un “currito” carpintero vestido con mono azul). Paul Young pone en boca de Mack lo que todos, más de una vez, les hubiéramos querido preguntar a los tres.

Pero el mérito de la obra no está en las preguntas de Mack, sino en las respuestas de Dios. Mack tiene un encuentro con la Autoridad. Su vida cambiará para siempre.

El pasado fin de semana, 11 de octubre, tuve el privilegio de estrechar la   mano y saludar a Juan José Cortés. Allí, en San Rafael, nos dio una lección generosa y magistral de sencillez y humildad.

Sin palabras, con su mirada fija en J. A. Monroy, le escuchó con atención. Monroy le entregó verbal y físicamente el premio que le reconoce como “personalidad del año”. Cortés, agradecido, lo aceptó. No sin antes aclarar que cualquier cristiano hubiera hecho lo mismo en su lugar.

La tragedia humana, aunque a veces no lo parezca, tiene límites impuestos. Lo cuentan las personas que han cruzado la frontera del dolor extremo. Gracias familia Cortés por ayudarnos a creer.