Rompiendo las reglas

11-abril-2016 / Fran Sánchez

Rompiendo las reglas es una película que cuenta cómo se logra un equipo ganador con jugadores que han sido descartados por la mayoría de entrenadores. ¿Hacemos los docentes lo mismo o no? ¿Descartamos a los alumnos que no reúnen las mejores cualidades? ¿Cuáles son las expectativas hacia los menos capacitados?

Nadie tiene una bola de cristal. No podemos mirar a un chico y decirle “conozco tu futuro”.

Sin embargo, a veces actuamos como si supiéramos todo lo bueno o malo de los alumnos que tenemos delante. La película está basada en hechos reales. Un manager intenta que sus mejores jugadores no se marchen, pero no tiene nada que hacer cuando llega la suculenta oferta económica de los equipos grandes. Para compensar la pérdida del jugador, el manager ficha a otros más económicos que, aunque no son tan buenos, pueden lograr un resultado similar a través del trabajo en equipo. El viejo lema de “la unión hace la fuerza”. La educación actual tiene que ver mucho con esto: trabajo en equipo y aprendizaje cooperativo.

moneyball-rompiendo-las-reglas-custom-por-lolocapri-dvd.jpg¿Pueden tres jugadores “malos” sustituir a uno muy bueno? La clave es conocer no sólo los puntos fuertes o habilidades sino también las carencias. La película lo sintetiza en la siguiente afirmación: “puede que no parezcáis campeones, pero sí lo sois; así que jugad como lo que sois”. Podemos no ser buenos en todo, pero hay algo en lo que sí destacamos. Sir Ken Robinson lo llama el elemento, aquello para lo que nacimos. Olvidar esto, en el largo proceso educativo, es un gran error.

¿Cuánto cuesta animar a un joven que no quiere estudiar? Juan Vaello afirma que debemos educar desde la diversidad de capacidades (los que pueden y los que no), la diversidad de conocimiento (los que saben y los que no), la diversidad de expectativas (los que esperan y los que no), la diversidad de intereses (los que quieren y los que no) y la diversidad de la actitud (los que suman y los que restan).

Me preocupa que la obligatoriedad de los estudios, la ausencia de cultura del esfuerzo o la falsa perspectiva subjetiva de falta de capacidad convenzan a los estudiantes de que tienen poco que aportar. Tampoco me gusta que otros se crean tan buenos que huyen del trabajo en equipo. ¿Nunca necesitarán la ayuda de alguien?

Es importante conocer aquello que debemos mejorar, pero no obsesionarnos con ello hasta el punto de que nos parezca imposible superarlo. Esta escena de la película lo ejemplifica.

Nunca dejaremos de aprender. Mickey Mantle lo dijo así:

“Es increíble lo que ignoras del juego que llevas practicando toda la vida”.

El libro de Augusto Cury, “Hijos brillantes, alumnos fascinantes”, nos puede ayudar a formar un equipo ganador también con aquellos con los que no cuenta el entrenador.

¿Te apuntas?