El uso de los diccionarios

El estudio que se aborda a continuación intenta recoger una breve muestra ordenada de
las opiniones que 21 estudiantes de bachillerato tienen acerca de los diccionarios y, en
concreto, de su uso. Sobra decir que el número de encuestas realizadas siempre es
pequeño; cuantas más encuestas realizadas, mayor objetividad caracterizará el trabajo.
Teniendo en cuenta que el número de alumnos en los cursos superiores del instituto es
más reducido, creo que son suficientes las 21 encuestas realizadas como primera toma
de contacto.
No obstante, me interesa incidir en que el presente trabajo se caracteriza por ser una
primera aproximación (al menos para mí) con el mundo de la encuesta y el porcentaje;
relacionado todo esto, a su vez, con un libro tan complejo como es el diccionario.
Todos estos estudiantes pertenecen al mismo instituto: I.B. LEÓN FELIPE. Las edades
oscilan entre los 16 y los 20 años; aunque predominan dos grupos de 17 y 18 años. Los
cursos a los que pertenecen son dos: 1º y 2º de bachillerato.
Cabe destacar también que este instituto en el que se han desarrollado las encuestas ha
mostrado un mayor porcentaje de aprobados con notas altas durante años, entre los
demás pertenecientes al municipio de Torrejón de Ardoz, en las pruebas de
Selectividad.
Sirvan, pues, estos breves datos generales como introducción al análisis más concreto
presentado en este estudio. La encuesta modelo que se ha utilizado ha tomado como
base una de las encuestas propuestas por la doctora dña. Cristina Tejedor Martínez en el
curso de doctorado “Técnicas de investigación lexicográfica y su aplicación en el aula”;
no obstante, la encuesta ha sufrido algunas modificaciones relacionadas con la extensión
y el tipo de preguntas. Podrá observarse que el presente cuestionario tiene un carácter
menos específico que el propuesto en el curso de doctorado.

Teorías lingüísticas del humor

Chistes y juegos de ingenio. Puntos en común.

Hablar de las características comunes entre los chistes y los juegos de ingenio
del tipo “Sea paciente. No fume”, supone hacer una rápida alusión a un uso del
lenguaje específico y no ordinario. Esto es así porque se utiliza el principio de
economía, la ambigüedad, el final abrupto o el uso aproximativo del lenguaje,
entre otros.
Un rápido análisis del enunciado “Sea paciente. No fume” (ubicado en el
hospital) nos permite distinguir, sin muchos esfuerzos, dos posibles
interpretaciones: a) se nos insta a desarrollar la actitud de la paciencia y a no
fumar, dentro del ámbito del hospital; y b) se nos plantea la posibilidad de
colocarnos en el lugar de la persona que se encuentra en el hospital por motivos
médicos o de salud: el paciente. Estas dos posibilidades se nos presentan con
una estructura tan sencilla como la que acabamos de analizar.
El chiste persigue también presentar la mayor información posible con el menor
número de palabras: “¿Sabes cómo se llaman los habitantes de San Sebastián?”
(a lo que se responde) “Todos no”. Puede haber también más de una
interpretación en estos enunciados. Y sin embargo, tanto en el caso de “Sea
paciente” como en el del chiste sabemos que prevalece una interpretación sobre
la otra. Hay, pues, tanto en un caso como en otro la intención de resaltar una
información. Ana Mª Vigara Tauste (1994: 25) afirma que “el chiste como texto
no es improvisado”, por lo tanto deducimos que es información elaborada, como
también lo es el juego de ingenio. Bien es cierto que el chiste suele presentar un
final abrupto (factor sorpresa), y el juego de ingenio no tanto.
Toda esta información elaborada, pues, utiliza diversos factores para su
presentación. Uno de ellos es el principio de economía (Giora 1991: 465-485).
Ya hemos comprobado cómo se presenta una gran cantidad de información con
el menor número de palabras posibles.
Toda esta información juega con la ambigüedad. No es lo mismo decir “Sea
paciente. No fume” que “Tenga paciencia. No fume”. La primera sí incluye la
interpretación de la segunda, pero no ocurre del mismo modo al contrario. Por lo
tanto, observamos que hay dos posibles interpretaciones que toman como base
una misma estructura. Lo mismo ocurre con el chiste. Podemos interpretar que
se pregunta: a) cómo se llama cada uno de los habitantes que pertenecen a San
Sebastián; o b) como se llama al conjunto de habitantes de una determinada zona
del país, en este caso, San Sebastián. La persona que responde opta por la
interpretación menos obvia, la distributiva en lugar de la colectiva. Ahí está el
golpe y efecto humorístico.

Sociolingüística y sociología del lenguaje

No cabe duda de que temas como “las actitudes lingüísticas”, “lenguas en contacto.
Préstamos. Interferencias. Cambios de código” o, por último, “lenguas pidgin y lenguas
criollos” ofrecen un mayor carácter práctico, en el que se podría apreciar el fruto de la
aportación personal.
No obstante, a mí me ha correspondido, si es que deseamos la justificación de mi
aportación, la búsqueda bibliográfica de los asuntos tratados, y cómo no, la lectura y
asimilación de esa bibliografía para la correcta elaboración de este artículo.
Por último, he de terminar diciendo que en la concepción del presente trabajo no han
sido las citas literales las que han ocupado un lugar primordial para mí, sino que más
bien han sido las anotaciones, tomadas de las clases impartidas por el profesor
Francisco Moreno (Sociolingüística) y la profesora Raquel García R. (Sociología del
lenguaje) en la Universidad de Alcalá, las que han servido de base y fiel apoyo en la
redacción del trabajo.

A fala: política y planificación lingüística.

¡Que pequenus mundu y lenguas si tô acabara aquí! Mingu 1

1.- UNA PRIMERA APROXIMACIÓN.

El fala ha sido una de las lenguas “minoritarias” que ha convivido humildemente en la península a lo largo de los años sin alzar, prácticamente, la voz.

Extremadura, tierra cuya riqueza cultural ha sido ignorada por muchos, ha tenido el privilegio de llevar de la mano no sólo a la lengua castellana sino también a otras de menor número de hablantes pero de vital importancia para los habitantes del territorio en el que se desenvuelven.

Castúo y fala, más la segunda que la primera, tienen hoy un uso pronunciado y una identidad territorial que va cobrando cada vez mayor importancia fuera de los límites de la comunidad extremeña.

El objetivo del presente trabajo es el análisis y comentario de los principales estudios que se han desarrollado acerca de la lengua fala desde el punto de vista de la política y planificación lingüística. Para ello, abordaremos las obras de diversos estudiosos que, con su aportación, han contribuido a realzar el prestigio de la lengua extremeña y a plantear una posible normalización de la misma.

La necesidad de estudio de una lengua tiene que ser reconocida en primer lugar por sus propios hablantes y, en segundo, por el órgano político que dirige esa comunidad o territorio. Valga como primer testimonio de ese deseo de reconocimiento de la lengua fala dentro y fuera de las puertas extremeñas las declaraciones de  Juan Carlos Rodríguez Ibarra, Presidente de la Junta de Extremadura2:

“Lo que sí afirmo es la necesidad de estudiar este tipo de fenómenos para enriquecer nuestra cultura propia actual, porque se trata, ni más ni menos, de nuestros pequeños hechos diferenciales jurídicos o idiomáticos……..

……Teniendo en cuenta la carencia reciente de trabajos de investigación filológica y sociolingüística sobre la zona, cualquier aportación que contribuya mínimamente a esclarecer los problemas lingüísticos que la Fala plantea son dignos de ser publicados….

……Estoy convencido de que la publicación de estos cuatro “Estudios y documentos” sobre la Fala, así como el Congreso que sobre el tema se celebrará en Eljas, San Martín de Trevejo y Valverde del Fresno, marcarán un antes y un después  en la apreciación y el conocimiento de esta peculiar variedad lingüística serragatina”.

Conscientes, pues, de la necesidad planteada, me propongo conducir al lector, mediante la síntesis de los estudios principales que se han llevado a cabo, hacia un conocimiento mayor de esta lengua hablada por no más de cinco mil personas.

ALVAR EZQUERRA, Manuel, Formación de palabras en español, Madrid, Arco/Libros, 1996, 77pp.

ALVAR EZQUERRA, Manuel, Formación de palabras en español, Madrid, Arco/Libros, 1996, 77pp.

Aeromoza, barba cabruna, vuelvepiedras, chuflaibailas, quisicosa, cejijunto, teticiega, casquivano, salchucho, tentemozo, chafalmejas, andarríos, papahuevos, zampabollos, ganapierde, correveidile, metomentodo, hazmerreír, sabelotodo, tragalotodo, apoltronamiento, tontez, moscarda…

Alvar desborda el tema de la formación de palabras con numerosos ejemplos fáciles de entender. El libro está dividido en dos partes: teoría y práctica.

La ventaja para el estudiante es que los ejercicios que propone el autor también aportan la solución. El docente podrá recrear otros ejercicios similares en el aula.

En la teoría no sólo se abordan la composición, la derivación y parasíntesis sino también la revitalización, la creación onomatopéyica y la incorporación de voces ajenas. Un libro clásico al alcance de todos: bueno, bonito y barato.