ELAINE ST. JAMES, “Simplifica tu vida”, Barcelona, RBA Libros, 2003

Ante la crisis: simplifica tu vida.

Elaine era yuppie en la década de los ochenta. En la cumbre de su carrera, se dio cuenta de que las mismas herramientas que la habían permitido ascender eran a la vez instrumentos de tortura a los que debía someterse diariamente: “listas de cosas por hacer, números de teléfono, organizadores del tiempo, optimizadores de reuniones, estabilizadores de objetivos, gráficos de eficacia de alta tecnología y organizadores a largo plazo programados para varios años vista”. ¿Éxito? Sí, pero a costa de qué o de quién.

¿Tan difícil es desear menos cuando hablamos de gastar tiempo, dinero, ilusión….? Será que lo tengo tan cercano.

Entre alguno de sus cien consejos están: trasládese a una casa más pequeña, conduzca un coche sencillo, simplifique su vestuario, apague el televisor, no compre el periódico, no conteste al teléfono sólo porque esté sonando, tómese unas vacaciones en casa, no sea esclavo de su agenda, elija beber agua y otros tantos más que no os voy a contar para que leáis el libro.

La austeridad no es el camino hacia lo simple. ¿Cuánto dinero necesitas para ver un amanecer, dar un paseo por el campo, jugar al “uno” con tus hijos, ver una película en familia, perderte todo un día en la biblioteca, merendar con los amigos en el parque, acurrucarte sin prisa en el sofá o darte un baño relajante con espuma? Simple, pero difícil de practicar. Al cuerno la abundancia materialista. Abajo los ladrones del tiempo.

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