Lo quiero para ayer

El mal de la prisa se apodera de las ciudades, pero los urbanitas no nos damos cuenta hasta que salimos a un pueblo, por ahí perdido, en donde no te atienden a la primera. Tú quieres un café, te apoyas en la barra mientras el camarero, sin levantar la mirada, sigue a lo suyo. Carraspeas…Read more Lo quiero para ayer

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