Diligentes

Una persona diligente no se precipita sino que planifica con cuidado aquello que va a hacer. Sabe, por lo tanto, separar lo que no vale para escoger lo que sí es útil.

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Los buenos docentes son diligentes, no abusan de los contenidos académicos porque saben que estos aburren al alumnado.

La diligencia es lo opuesto a la pereza. La persona diligente pone empeño en lo que hace porque lo hace con amor, y el amor siempre parte de la necesidad del prójimo. Los buenos docentes parten de las necesidades del alumno para enseñarles el currículo académico. El marco que propone este no debería ser una soga que estrangulara la atención necesaria que cada alumno requiere. Trabajamos, codo a codo, con personas, no con robots a los que podamos programar a nuestro antojo.

El docente diligente se dedica con pasión a su materia y a sus alumnos. Cuando esta pasión desaparece hay que revisar en qué parte del camino nos hemos salido de la ruta y hemos perdido el objetivo hacia el que nos dirigíamos.

El docente diligente no se precipita, no selecciona por capricho lo que enseña. Tampoco cómo va a tratar a las personas con las que trabaja cada día, profesores y alumnos.

El buen docente quiere que sus alumnos sean diligentes, como él.

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Padres brillantes

29 de abril, @Fran_SanchezG

bread-1345077_1280Érase una vez un mundo en donde el pan tenía gran valor. Y tanto era así que cada vez que una madre daba a luz, se decía que el recién nacido traía un pan debajo del brazo. Esto era símbolo de felicidad y prosperidad. El mundo se enriquecía así con la llegada de una nueva vida que sumaría a la familia porque el legado se podría pasar a la siguiente generación.

Los padres actuales nos hemos olvidado del valor del pan. Y lo que es peor, algunos han olvidado la importancia de pasar el legado. Solemos decir que el niño no sólo no trae el pan sino que tampoco el manual de instrucciones. ¡Qué difícil es ser madre o padre en la actualidad!

Tuve la oportunidad (y el gusto) de escuchar a José Antonio Luengo en una conferencia en Madrid. De todo lo que dijo aprendí mucho, pero recojo aquí solo algunas ideas que me hicieron reflexionar sobre el papel de la familia en la educación actual:

1) Estamos perdiendo la comunicación: los padres no somos mala gente, pero compramosliving-on-the-edge-844873_640 a nuestros hijos poniéndoles apartamentos en nuestra casa. Caminamos hacia un escenario en donde el mundo capital quiere organizar completamente nuestras vidas.
2) Los niños y los adolescentes pierden ante economías potentes que premian el negocio como elemento básico. Tanto tienes, tanto vales. ¿Hacia dónde vamos? ¿Debe ser la economía el principal motor de la educación?
3) Vivimos acomodados en apartamentos rodeados de tecnología: parece que la supuesta calidad de vida no lo es tanto. Si miramos objetivamente el consumo de ansiolíticos de aquí a 15 años atrás, vemos que se ha quintuplicado. En el “tercer mundo” la mitad de las personas no pueden comer; y en “el primer mundo” la mitad de las personas no pueden dormir. En la actualidad tenemos las mayores cifras en obesidad y sobrepeso infantil.
4) El problema actual de la falta de respeto como elemento básico y crucial en las relaciones sociales.

road-sign-663360_640¿Qué podemos hacer? ¿Hay solución? Luengo propone utilizar el centro educativo como motor de cambio. En este sentido:

1) Las escuelas deben convertirse en entornos en donde los padres tengan más protagonismo. ¿Quién conoce mejor a los hijos que los propios progenitores?
2) El alumnado debe ser el verdadero protagonista en el centro educativo. Esto implica que, en ocasiones, sean ellos los propios agentes del cambio, es decir, aquellos que también comunican y educan a sus compañeros de estudio.

¿Eres residente o nativo digital?

23- abril -2016 @Fran_SanchezG

¿Eres residente o nativo digital? 

978-84-9098-978-4Ángel-Pablo Avilés (@_Angelucho_) y Kepa Paul Larrañaga han escrito ¡Atención papás y mamás! Recomiendo la lectura de este práctico manual a todas las familias que quieran saber cómo enfrentar los nuevos retos que nos plantea el uso de la tecnología.

Hoy en día no entendemos el espacio como se entendía hace 50 años. Gracias a internet el niño cobra un protagonismo que antes no tenía. Por ejemplo, ¿quién no ha colgado en la Red alguna foto de las vacaciones, o un día especial en familia? Afirma Kepa que “el espacio privado de la infancia se está convirtiendo en un espacio abierto y público”. Un buen ejemplo de esto es el canal de youtube Verdeliss. Si lo visitas, podrás comprobar que esta familia numerosa va contando su día a día en esta plataforma online. En el momento en que escribo este artículo ya tienen mas de 500.000 seguidores.

Por el contrario, otros progenitores deciden no subir imágenes de la familia, especialmente de los elementary-school-1332472_960_720menores, a la Red. Parece claro que los tiempos han cambiado. No hace tanto, el espacio de los niños era privado y cerrado. Dejábamos a nuestro hijo en la escuela y nos enterábamos de lo que había hecho bien porque nos lo contaba la maestra o el mismo niño. Pero hoy, están las redes sociales. A través de ellas podemos saber que ya han llegado al destino de la excursión, cómo han ido las actividades que han realizado a través de las imágenes de facebook o twitter y hasta qué han aprendido y quién ha sido el monitor que les ha estado hablando.

Kepa nos pregunta ¿Cómo es nuestro espacio doméstico? ¿Es un espacio que integra las TIC? ¿Hasta que punto es correcto decir que esta generación es la generación de las TIC, o de internet? ¿Fueron, entonces, nuestros abuelos la generación de la electricidad? Los procesos tecnológicos han ocurrido a lo largo de toda la historia, pero esto no quiere decir que los mismos nos definan. En definitiva, los niños y los adolescentes no son niños TIC sino niños y adolescentes del siglo XXI.

¿Cómo nos sentimos los adultos frente a internet? ¿Sentimos que somos residentes o nativos digitales? Los niños son habitantes de un ciberespacio en el que crecen y se desarrollan sin distinguir las dos realidades que separamos los adultos: la física y la virtual.

INTIMIDAD, FRUSTRACIÓN Y ADICCIÓN: CLAVES.

Diapositiva121 ABRIL @Fran_SanchezG

Beatriz Lara es psiquiatra infantil y coordinadora de la Unidad de Salud Mental en el Hospital Nuestra Señora del Prado en Talavera de la Reina. Tuve la oportunidad de escucharla en unas conferencias en Madrid. Estos son los tres temas que más me llamaron la atención:

Respecto al primero, INTIMIDAD, resumo aquí algunas claves que ofreció:

1)      Los menores tienen que aprender en casa lo que es suyo y lo que no. ¿Qué es aquello que se desea compartir y lo que no? ¿Cuáles son los límites?

2)      Los padres somos responsables de enseñar a nuestros hijos qué es la intimidad y cómo se vive.

3)      Si no capacitamos a nuestros hijos para desenvolverse correctamente en el mundo físico,  ¿cómo lo harán bien en el virtual? Antes de la tecnología también había que enseñar intimidad.

En cuanto al tema de LA FRUSTRACIÓN, la doctora explicó que lo nuevo siempre trae girl-310476_960_720.pngincertidumbre. Los padres parecemos apremiados, Queremos o buscamos respuestas inmediatas, pero la educación es un proceso que choca contra la exigencia contemporánea de la rapidez: apretar una tecla y que esté listo. Además, nos encontramos con el problema de que muchos de nosotros somos inmigrantes digitales. Nos cuesta conectar con los gustos o intereses de nuestros hijos. ¿Sabemos trabajar en red? Normalmente, usamos las TIC como un reservorio de la información, no solemos manejar bien la multitarea, ellos sí. ¿Puede ser el juego un instrumento clave para conectar con ellos? Sí.

Los padres decidimos sobre la vida de nuestros hijos. Debemos dialogar, sí; sin embargo, no todo se puede dialogar. Desde casa, debemos enseñar lo importante que es canalizar y controlar la frustración. Esta juega un papel muy importante en el proceso educativo del niño. Es necesaria.

Por último, se abordó el tema de LA ADICCIÓN a la tecnología. Estas son algunas de las preguntas que Beatriz Lara formuló y respondió: ¿a qué debemos estar atentos los padres? Básicamente a cómo usa nuestro hijo la tecnología. ¿Hace uso de ella cuando está solo, siempre de manera aislada? ¿O también conectado con sus amigos? ¿Cuál es el fin de su uso? ¿Para qué?¿Para chatear, pasarse un nivel en un juego? ¿Los juegos en los que participa son juegos de vida o de muerte? ¿Fomentan la creatividad?  ¿Cómo le va fuera de casa? ¿Dónde anda? ¿Tiene actividades de ocio no dirigidas?

speech-1027857_960_720¿Y dentro de casa? ¿Cómo nos va?  ¿Podemos vivir sin tecnología? Busquemos el diálogo. Hablemos, no usemos la cena para regañar. Este tiempo debe ser un momento de relax. Cuidado con dejarnos llevar por el estrés acumulado a lo largo del día. Nuestro reto es hacer lo que les pedimos a ellos que hagan. Así, pues,  la cena es sagrada, no es el momento de abordar los problemas. Es mucho mejor hablar de nuestras cosas, narremos algunas de las vivencias del día, contemos nuestras historias.

Si dejamos que los móviles o tablets interfieran en este tiempo de diálogo estaremos perdiendo al menos una oportunidad diaria para fomentar el diálogo y conocernos mejor.

El problema a de la adición a las nuevas tecnologías es que son una adicción sin sustancia. ¿Cuántas veces miramos el móvil? ¿Cuál es la separación entre el mundo real y el físico? ¿Hasta dónde llega el ciberespacio?

Una clave es limitar el tiempo de uso de las nuevas tecnologías. Un ejercicio es queno-987086__180 prueben a dejar el móvil a los padres. Veremos cuánto les cuesta desprenderse del mismo.

Por otra parte, todavía no hay un adicto tipo. Por eso, nos puede alertar el tiempo de uso que se hace de las tecnologías. Es absurdo pedirle a un menor que se regule su tiempo de uso. El menor no puede definir un tiempo de juego. Sería como decirle a un recién nacido que se preparara el biberón.

Parte de nuestra labor como padres es entrenarles para que estén tiempos sin jugar o sin estar conectados.

¿Conoces a los influencers de tus hijos?

¿Conoces a los “influencers” de tus hijos en la Red?
19 abril @Fran_SanchezG

Tuve la oportunidad de escuchar a la abogada penalista Ruth Sala (@Ruth_legal) en la LOGO FAMILIASjornada “Por una Red más segura” que organizó @_Angelucho_ en el distrito de Tetuán, Madrid. Si quieres ponerte al día sobre cómo puede un menor hacer un uso responsable de internet, descárgate gratis el libro de Ángel Pablo Avilés.

A partir de la charla, pude imaginar lo mal que lo pasan los padres que, de repente, se enteran de que su hijo ha cometido un ciberdelito. Aquella “cerillita” que parecía una tontería se ha convertido en el mejor de los casos en un gran fuego; en el peor, en un incendio difícil de sofocar. No, normalmente, los padres no estamos preparados. La pregunta que hizo Ruth fue directa: ¿conoces a los “influencers” de tus hijos?

¿Sabemos quiénes son las personas que tienen una gran presencia en las redes sociales y, además, influyen sobre nuestros hijos?

Influencers no es sinónimo de algo malo. Cada día, todos recibimos la influencia de las personas con las que nos relacionamos. En el caso de los menores, es bueno y necesario saber quiénes sonimage esas personas que pueden tomar como modelo y qué es lo que transmiten. Algunos de los youtubers que más gracia les hacen son elrubiusOMG, Wismichu, AuronPlay, DalasReview, Willyrex o Vegetta, entre otros.

Ruth Sala habló de la importancia que los menores dan a los “likes”. Para ellos, cuantos más likes les dan sus amigos, más felices se sienten. Pero el problema no es que los amigos den likes sino que se identifique “popularidad” con “número de seguidores” y cantidad de likes que se obtienen.

Está claro que las redes sociales ejercen un gran poder en la actualidad. Como decía imageSpiderman: “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. ¿Cuál es nuestra responsabilidad como padres? Una de ellas es acompañar a nuestros hijos en su proceso constante de aprendizaje. Eso implica también, acompañarles en el uso responsable de las redes sociales. Para ello, Ruth nos aconsejó recordar a nuestros hijos que:

1) En internet NO está permitido todo. Destapemos la mentira de que somos anónimos o nadie puede coger al ciberdelincuente.

2) En internet, lo que ves, puede no ser real. Apliquemos el sentido común siempre.

3) Enseñemos un buen uso del móvil a través de una intervención prudente en las redes sociales.

Rompiendo las reglas

11-abril-2016 / Fran Sánchez

Rompiendo las reglas es una película que cuenta cómo se logra un equipo ganador con jugadores que han sido descartados por la mayoría de entrenadores. ¿Hacemos los docentes lo mismo o no? ¿Descartamos a los alumnos que no reúnen las mejores cualidades? ¿Cuáles son las expectativas hacia los menos capacitados?

Nadie tiene una bola de cristal. No podemos mirar a un chico y decirle “conozco tu futuro”.

Sin embargo, a veces actuamos como si supiéramos todo lo bueno o malo de los alumnos que tenemos delante. La película está basada en hechos reales. Un manager intenta que sus mejores jugadores no se marchen, pero no tiene nada que hacer cuando llega la suculenta oferta económica de los equipos grandes. Para compensar la pérdida del jugador, el manager ficha a otros más económicos que, aunque no son tan buenos, pueden lograr un resultado similar a través del trabajo en equipo. El viejo lema de “la unión hace la fuerza”. La educación actual tiene que ver mucho con esto: trabajo en equipo y aprendizaje cooperativo.

moneyball-rompiendo-las-reglas-custom-por-lolocapri-dvd.jpg¿Pueden tres jugadores “malos” sustituir a uno muy bueno? La clave es conocer no sólo los puntos fuertes o habilidades sino también las carencias. La película lo sintetiza en la siguiente afirmación: “puede que no parezcáis campeones, pero sí lo sois; así que jugad como lo que sois”. Podemos no ser buenos en todo, pero hay algo en lo que sí destacamos. Sir Ken Robinson lo llama el elemento, aquello para lo que nacimos. Olvidar esto, en el largo proceso educativo, es un gran error.

¿Cuánto cuesta animar a un joven que no quiere estudiar? Juan Vaello afirma que debemos educar desde la diversidad de capacidades (los que pueden y los que no), la diversidad de conocimiento (los que saben y los que no), la diversidad de expectativas (los que esperan y los que no), la diversidad de intereses (los que quieren y los que no) y la diversidad de la actitud (los que suman y los que restan).

Me preocupa que la obligatoriedad de los estudios, la ausencia de cultura del esfuerzo o la falsa perspectiva subjetiva de falta de capacidad convenzan a los estudiantes de que tienen poco que aportar. Tampoco me gusta que otros se crean tan buenos que huyen del trabajo en equipo. ¿Nunca necesitarán la ayuda de alguien?

Es importante conocer aquello que debemos mejorar, pero no obsesionarnos con ello hasta el punto de que nos parezca imposible superarlo. Esta escena de la película lo ejemplifica.

Nunca dejaremos de aprender. Mickey Mantle lo dijo así:

“Es increíble lo que ignoras del juego que llevas practicando toda la vida”.

El libro de Augusto Cury, “Hijos brillantes, alumnos fascinantes”, nos puede ayudar a formar un equipo ganador también con aquellos con los que no cuenta el entrenador.

¿Te apuntas?